" 青 Ao"- Azul o Mar a Dentro

“Mar adentro, mar adentro. Y en la ingravidez del fondo, donde se cumplen los sueños se unen tantas voluntades para cumplir un deseo. Un beso enciende la vida con un relámpago y un trueno. Y en una metamorfosis mi cuerpo no es ya mi cuerpo. Es como penetrar al centro del universo. El abrazo más pueril y el más puro de los besos, hasta vernos reducidos en un único deseo. Tu mirada y mi mirada como un eco repitiendo sin palabras: más adentro, más adentro. Hasta el más allá del todo por la sangre y por los huesos.....(Alejandro Aménabar, Mateo Gil )

La mer, la mer toujours recommencée!

Paul Valéry: Le cimetière marin (I), 1920.

Somos extrañas islas de la tierra, provenientes del mar cuando, en el caldo amniótico, éramos en verdad simples: una mezcla incierta de substancias básicas y primigenias. El cambio en la morada, la instalación en la corteza del planeta, hizo de nosotros una suerte de monstruos marcados por una idea obsesiva: la de un escenario perfecto (casi) olvidado, perdido en un pasado que se diluye a fuerza de quererse actualidad. No resulta extraño, entonces, que la melancolía nos conduzca –de nueva cuenta- al ambiente original: el líquido de una matriz gigante que, ya maduros, ya cansados, nos reconforta. Pero…lo hemos olvidado. De allí que en la memoria no se registre con precisión ese principio, salvo como reminiscencia, y una de naturaleza cromática: los azules en movimiento, propios del Códex Ao - 青 – Azul o Mar Adentro de Lenka Klobásová, tripulante y vigía de tan fastuoso trirreme de dibujo armado. Colores de la creación que marcan nuestros apetitos, que conducen nuestros impulsos. Mar de amar que siendo azul atrapa la genealogía de lo que somos: seres itinerantes. Coincidencia de opuestos, paisajes marinos desde el litoral, horizontes celestes desde la estera del suelo, que precisan de un lazarillo plástico, de calidad fantasmal, pues no se encuentra presente a excepción de un discreto atisbar por la mirilla de su mente, a través del ojo de su mano creadora. Se trata de una contra-aparecida, una quimera inverosímil, pues por checa carece de océanos y piélagos, y sin embargo eso no la detiene, la imaginación avanza rotunda pariendo mundos, constelaciones, órbitas, desconocidas, plenas de vitalidad y misterio: cronista del mar de amar que siendo azul no se derrama...

Luis Ignacio Sáinz

Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Buscar por tags
Síguenos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square
  • Facebook Clean
  • Twitter Clean